Para gustos, tejuelos

“Pequeñas etiquetas de papel adhesivo”. Así di hace dos semanas por definido el sustantivo tejuelo. Y bien, hoy por hoy básicamente es eso. Antiguamente eran piezas de tela cosida o ligada al lomo del libro, pero actualmente son etiquetas que portan información sobre el volumen en que se enganchan. Esa información acostumbra a ser lo que llamamos ‘signatura topográfica’, es decir, el signo o código que indica la localización del documento en la biblioteca.

Claro está que el tejuelo convive a menudo con otros distintivos. En las bibliotecas catalanas acostumbramos a llamar ‘pictos’ a otras piezas adhesivas que incluyen una diversidad ingente de símbolos, dibujos, siglas, etcétera, dependiendo del caso. Itinerando por todas las bibliotecas de Barcelona he llegado a ver, sin exagerar, al menos dos centenares de pictos distintos. A menudo son variaciones sobre distintos temas, pero el abanico de posibilidades es inmenso. Se podría hacer un inventario bien extenso.

Pongo un ejemplo para que se entienda mejor: el de los pictos que se refieren a libros sobre el embarazo, el parto y los primeros meses de vida. Suelen estar en las secciones infantiles en el apartado que llamamos ‘racó de famílies’. Pues bien, el picto puede ser desde el dibujo de un icono de la madre y el bebé a un canguro con las siglas EPN (Embaràs, part, nadó) pasando por dibujitos de biberón, de un chupete o de un bebé orondo y sonriente… La cuestión es que el picto siempre indica visualmente el asunto, tanto o más que la signatura. Cada biblioteca elige la imagen, la gama, el estilo de esos distintivos, mientras que la idea es que cualquier persona usuaria descodifique rápidamente la información visual.

También dan color los que llamamos ‘gomets’ (pegatinas?), unos adhesivos normalmente circulares y de un centímetro de diámetro aproximadamente. Según el color identifican la franja de edad a la que se supone que va dirigido el libro cuando se ha catalogado como narrativo o ‘de imaginación’. Así los dirigidos a los más pequeños llevan un gomet azul, a partir de 7 años un gomet rojo, de 11 en adelante un gomet verde y los de la llamada JN (novela juvenil) llevan un gomet amarillo. También es un sistema muy visual. Aunque después se organicen y se coloquen finalmente por orden alfabético según autor, generalmente, o título, a veces, el primer referente para separar unos de otros tras recogerlos de los buzones de retorno es el código de los colores de los gomets, mezclado a veces también con el código variable de los pictos.

Los 4 tipos de gomet infantil/juvenil

En las bibliotecas escolares también suele seguirse el mismo sistema, si bien con menos rigor pues no depende de directrices para una red, sino de prácticas más particulares. Y bien, saliendo de las salas infantil y juvenil, los tejuelos también conviven con toda una gama de pictos, etiquetas ad hoc, iconos de centros de interés, banderitas diversas por distintos idiomas o la de los colores del arco iris, notas de año de edición por ejemplo en guías de viaje o en libros de informática, corazones para la novela romántica, pistolas o lupas para las policíacas, torreones para las históricas, unicornios o cohetes para las fantásticas, smileys para las humorísticas, labios para las eróticas, navíos para las de aventuras, etcétera.

La cuestión es que paseando la mirada por los lomos de los libros, incluso antes de leer ni una sola letra del título o de su autoría, podemos sentirnos ya en toda una noria de primeras impresiones.